sábado, 3 de abril de 2010

SEIS MESES ESPERANDO A LOURDES

     Hoy es un día aparentemente normal en la familia de Lourdes. Antonio ha trabajado un rato en sus terrenos y Encarna ha reunido en torno al arroz de su mesa a sus dos hijas, Encarna y Silvia. Pero a nadie se le escapa que hoy se cumplen seis meses desde aquel trágico sábado tres de octubre de 2.009.

     Ha pasado medio año que a todos nos parece medio lustro. Medio año sin tener noticias de Lourdes.

     Aproximadamente a la misma hora en que Encarna repartía los platos de arroz, hace seis meses Lourdes salía de su centro de trabajo, con ganas de vivir, para convertirse en una desaparecida.

    Eran las dos y media de la tarde. Ese día, también sábado como hoy, la familia se reunía, como todos los sábados, para compartir el rato de la comida. Encarni y yo llegamos desde Almería. Encontramos la sencilla pero abundante mesa del comedor preparada. Silvia bajó con su hija desde su casa. Antonio se lavaba después de haber estado toda la mañana trabajando duramente en su terreno. Al rato estábamos ya brindando por la salud de todos...y echábamos de menos a Lourdes sentada junto a nosotros. En el mismo momento en que en Gérgal alzábamos las copas, las cámaras de seguridad de una gasolinera de la urbanización de Roquetas de Mar graban la salida normal de una empleada al finalizar su jornada laboral. Al día siguiente esta alegría que nos proporcionaba el cariñoso ambiente familiar que se respiraba en casa de Lourdes se transformó en desesperación para siempre.

     En este tiempo, el rostro de Antonio ha envejecido notablemente, reflejando su estado de sufrimiento absoluto, y su corazón ha sufrido los ataques de las emociones más descarnadas.  Encarna parece haber resistido con mayor entereza, pero yo sé que cuando se queda a solas no para de llorar.



     Durante este tiempo, y pasada ya la incertidumbre inicial, la familia de Lourdes trata de combatir a la desesperación y a la impotencia volviendo a la normalidad, aunque sería más correcto decir aparentando normalidad. Tratan de aligerar el dolor de esta condena injusta que la vida les ha impuesto retomando las actividades que durante tanto tiempo les han ocupado. Así, Antonio, cuando la salud y las ganas se lo permiten, baja su cuerpo a los bancalillos a ocuparse de las escasas plantaciones que este año ha realizado, mientras que su mente baja a no sabemos qué profundos infiernos. Encarna, que no tiene la suerte de decidir qué quiere hacer ese día, se ocupa de la casa, avía los animales, ayuda a su marido en las todo lo que necesita... Eso de día, por que de noche solo está con su hija.

     Silvia abre su peluquería casi todos los días, donde, entre bromas y cotilleos de las clientas encuentra el alivio necesario para sobrevivir. Y Encarni, la hija mayor, se ha reincorporado a su delicado puesto de trabajo, después de su ausencia durante varios meses donde ha permanecido continuamente atenta a las necesidades de sus padres, para reencontrarse, en el ejercicio de su actividad, con su exquisitez  a la hora de tratar con personas que necesitan ayuda.


          A los medios de comunicación les produce cierta extrañeza el hecho de que no se realice ninguna actividad o concentración con el motivo de este aniversario. Después de una calma relativa desde la Navidad, muchos reporteros se han puesto en contacto con nosotros para interesarse por el estado de la familia, por el estado de la noticia y por saber si tendrían que cubrir algún evento con motivo de los seis meses de la desaparición. Desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento por el papel que a ellos les toca jugar.

     También es posible que algún ciudadano/a de a pie se haya planteado si no sería conveniente recordar este caso de forma multitudinaria, al estilo de los primeros meses.

     A todos ellos, que llevan a Lourdes en su memoria y en su corazón, les diremos que no es falta de ganas lo que nos impide echarnos a la calle. Lo que ocurre es que hemos decidido que este estado de aparente normalidad que la familia García Carreño ha alcanzado, gracias a dosis de infinita paciencia y amarga resignación, no debe romperse en aras de la salud física y mental de todos ellos. Este status no debe quebrarse si no queremos que ocurran más desgracias en la familia.

     La familia de Lourdes sigue esperándola como el primer día. No hay un solo momento en que dejen de pensar en ella, pero en días señalados, como es esta Semana Santa, se le añora de forma especial; me dice Encarni , entre sollozos, que es un dolor que no se puede explicar. Es una idea permanente en sus cabezas la de ver a Lourdes algún día. Continúa Encarni:  "La vida debe seguir, pero este vacío que siento en el corazón es cada vez más grande, porque no es solo que sea mi hermana, es que podría decir muchas cualidades de esta persona, pero todas se funden en una sola palabra: Lourdes es buena, es una de las personas más buenas que hay en este mundo".


          Hoy la familia de Lourdes ha querido recordarla posando para los lectores de este Blog junto a su foto de Primera Comunión...




    

2 comentarios:

Eduardo dijo...

No la olvido y desde Proteccion civil de Roquetas de Mar hemos contribuido insertando du imágen junto a nuestro distintivo en la primera página web que hemos creado.Estamos con vosotros

Pedro dijo...

La familia García Carreño agradece enormemente este gesto tan signifivativo y solidario con su causa. Estamos verdaderemente satisfechos y orgullosos de haber contado y seguir contando con cuerpos tan humanos como el de Protección Civil de Roquetas. Sois un ejemplo de civismo.